Escena 3

Ambos, sobre el cajón, sacuden los brazos como queriendo llamar la atención.

LOS DOS
– Aquí, aquí, auxilio (se desesperan) Auxilio, aquí, por favor, ayúdennos. Auxilio.

DOS (señalando hacia delante)
– ¡Capitán, Capitán! ¡Capitán! allá a lo lejos veo que puedo intentar llegar a creer que tal vez comience a empezar a ver el astro buscado; el DESTINO, Capitán...

UNO, se suma a la propuesta de DOS. Es el Capitán y se balancea con DOS como sobre una barca imaginaria. Mira a través de un catalejo que ha sacado de la caja.

UNO (alegre)
– ¡Sí! es el astro. Sí, ¡por fin!. ¿Cuánto hace, Marinero, que estamos navegando?

DOS (consulta mapas, brújulas y relojes imaginarios)
– Diez años, tres meses, cuatro días, dos horas, y veinte segundos... veintiuno... veintidós...

UNO
– ¡Diez años!... ¡Diez años desde que hemos perdido la patria!. Pero ¿qué ha sido la patria sino un montón de encuestadores, fabricantes de porcentajes? ¡Brutos asesinos de los sueños!

DOS (que no ha dejado de contar)
– Cincuenta y seis, cincuenta y siete, cincuenta y ocho, cincuenta y nueve... (rápido) ¡Diez años, tres meses, cuatro días, dos horas, y un minuto! (hace gestos como si tratara de atrapar los segundos que siguen sucediendo)

UNO
– ¡Deténgase!

DOS
– Estoy cazando segundos, Capitán.

UNO
– ¡Deténgase, dije!

Silencio. En la quietud de la noche navegan al atisbo de que ocurra algo. DOS tira del hilo y la luna sube y desaparece de la vista.

UNO (dando un respingo)
– ¡Marinero, Marinero, desapareció!

DOS (En complicidad con el público)
– Debe ser Dios, Capitán... (suelta el piolín y la luna baja)

UNO (aliviado)
– No hay dioses, querido Marinero... (DOS tira del piolín) ¡Marinero, Marinero! (DOS desata el piolín. Uno aliviado) Ya lo decía; mi genio... (DOS tira del piolín. UNO tiembla) ¡Un momento!. ¡Detengan el barco!. ¡Las olas!. (exageradamente) ¡Ahhhhhhhh!...

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